ORÍGENES DEL TAROT

El Tarot está considerado como el símbolo supremo de las artes adivinatorias. La combinación de sus Arcanos contiene la respuesta a tus preguntas.


Un poco de historia...


El origen del Tarot es confuso, ya que algunos estudiosos lo atribuyen a los Egipcios, en concreto a Thot, dios de la sabiduría y el conocimiento. Está compuesto por 22 Arcanos mayores y 56 Arcanos Menores. En sus 22 Arcanos Mayores se encuentran recopiladas todas las vicisitudes que le pueden ocurrir a una persona a lo largo de su vida. En cada uno de los Arcanos Mayores se concentran un gran número de conceptos; símbolos, números, e ideas, que se resumen en leyes.
No es suficiente con conocer el simbolismo de los Arcanos, su significado y la interpretación, ya que es la combinación de los Arcanos entre sí lo que explica todas las situaciones posibles, que pueden ser del pasado, del presente o del futuro.
Un buen Tarotista nos deberá decir primero, nuestro pasado, nuestro presente y posteriormente, orientarnos sobre nuestro futuro. Podrá ser nuestro maestro y consejero. Por tanto, antes de pedirle que nos ayude en una consulta, mirémosle a la cara e intentemos ver más allá de sus ojos y preguntémonos si lo que nos va a contar sobre nuestro futuro, nos va a condicionar de una manera decisiva en el resto de nuestra vida. Si lo que nos cuenta es negativo, analicemos el porqué. Y, si no nos gusta, cambiémoslo.
El Tarot es por tanto un oráculo en sí mismo, ya que la respuesta a la pregunta, viene dada a través del significado de los Arcanos y no del lugar donde se encuentre el consultante. Debemos de recordar, que nuestro destino vendrá condicionado a través de las decisiones y acciones que emprendemos cada día, más que por las circunstancias que nos rodean y si las circunstancias no son buenas, en nuestra mano está la decisión de cambiarlas. El Tarot es un arma de doble filo y lo debemos utilizar como ayuda, como orientación, pero la decisión final la deberemos tomar nosotros.